¿Cuándo fue la última vez que pasaste por lo menos 5 minutos sin hacer absolutamente nada?
Sin teléfono, sin televisión, sin la compañía de otra persona, sin un libro, sin nada… solo tú contigo mismo.
En otras palabras, ¿cuándo fue la última vez que te permitiste estar totalmente desconectado y aburrido?
Creo que vivimos en una sociedad donde hay una sobresaturación de distracciones y estimulaciones. Nos hemos acostumbrado a un ritmo acelerado de vida (o no vida) donde se espera de nosotros que constantemente estemos llevando a cabo una actividad ya sea productiva o de consumo. Este estilo de vida es muy peculiar, porque ahora una persona “normal” es aquella que, o está en modo consumista, en modo sobre-estimulado, o en modo productivo. Y lo extraño de la situación es que si vemos a alguien solo y sin hacer nada, en un estado ya sea contemplativo o aburrido, nos puede llegar a causar preocupación e incluso desconfianza.
¿Y qué tiene que ver esto con la música?
Bueno, aunque hay un sin fin de maneras para fomentar la creatividad, por más extraño que te suene, el aburrimiento es una de ellas.
Yo me encuentro constantemente creando música y no es extraño que de vez en cuando me lleguen lapsos de bloqueo creativo donde las ideas no fluyen. Antes, cuando me sucedía esto, usualmente me frustraba. Sin embargo buscaba diferentes formas de contrarrestar esta frustración y sequía creativa. Por ejemplo, entre las cosas que hacía era escuchar referencias musicales más o menos parecidas a lo que estaba produciendo o arreglando. Y aunque es cierto que al estar produciendo es bueno tener algunas referencias de canciones o discos, pues te dan un muy buen norte musical, cuando estás frustrado contigo mismo a veces no es tan buena idea. También trataba de alejarme del proyecto en el que estaba trabajando y me “ocupaba” haciendo otras cosas. Y aunque esto ayudaba, a veces no me daba el resultado que buscaba. Hasta que de pronto un día se me ocurrió empezar a tomar “tiempos muertos” donde no hacía nada (aunque quizá sería más apropiado llamarles “tiempos vivos”). En estos espacios de aburrimiento lo que comencé a hacer era simple: no hacer nada por 3 a 5 minutos. Solo le ponía atención a mi respiración y ya (un tipo de meditación si quieres llamarle así). Después de ponerle atención a mi respiración, seguía sin hacer nada y dejaba que mis pensamientos divagaran por donde quisieran. Al desconectarme de todo, algo muy curioso empezó a suceder: se me venían ideas de cómo terminar ciertos arreglos o canciones; me surgían ideas de cómo abordar una plática importante que tendría esos días; llegaba a conclusiones de ciertas cosas que no sabía cómo resolver en mi vida; y la lista pudiera continuar. Un tiempo después de estar intentando esto me topé con un libro fabuloso llamado “Hyper Focus” escrito por Chus Bailey. Básicamente en este libro el autor enseña y explica cómo nuestro cerebro puede estar ya sea en modo de “hiperconcentración” o en modo de “disperconcentración”. La “hiperconcentración” es cuando dedicas toda tu atención a algo que estás llevando a cabo. La “disperconcentración” es cuando le permites intencionalmente a tu cerebro “vagar” y esto es lo que fomenta la creatividad. En otras palabras, cuando te das la oportunidad de estar sin hacer nada, le permites a tu cerebro entrar en modo creativo. Y después cuando necesitas completar un trabajo o tarea específica lo llevas al modo productivo con la hiperconcentración. Te recomiendo bastante este libro.
Al día de hoy, casi siempre antes de comenzar a trabajar y crear música, me tomo unos minutos para no hacer nada, simplemente me siento en la silla de mi estudio y me pongo a respirar. Cuando regreso de tomarme un descanso, lo vuelvo a hacer. Cuando voy a cambiar de proyecto o canción lo vuelvo a hacer. Muchas veces antes de comenzar a hacer un arreglo, tomo la guitarra y no hago nada por un tiempo, después sin pensar mucho empiezo a tocar lo que sea y de pronto encuentro una idea musical concreta y buena. Esto de tomarte espacios durante el día para no hacer nada trae muchos beneficios, pero sin duda alguna, uno de ellos es la creatividad. Te recomiendo empezar a tomarte tiempos donde ya sea que te vayas a caminar (pero sin escuchar música), o te sientes en una silla, o en el pasto, o donde sea, y no lleves a cabo ninguna actividad. Pienso que aprender a aburrirnos y a desconectarnos de todo para conectarnos con nosotros mismos es una necesidad crucial para poder crecer creativamente como músicos y artistas.
Me encanta cuando se refieren a Dios como “La Fuente”. Y creo que el desconectarnos por instantes del modo productivo y de sobre estimulación en el que vivimos es una de las mejores maneras de beber de esa fuente inagotable de creatividad.
