Mi acorde favorito es “Fm9” (Fa menor con novena).
¿Cuál es tu acorde favorito?
¿Qué te provoca escucharlo?
¿Con qué imagen lo asocias?
¿Con qué color lo relacionas?
¿Qué emoción evoca en ti cuando estás en un estado de felicidad?
¿Qué te causa cuando estás triste o deprimido?
¿Has investigado algo histórico acerca del porqué ese acorde tiene ese nombre? (En mi caso, se le nombra “Fa” debido a que proviene de la cuarta línea del Himno “Ut Queant Laxis” que fue usado por el monje Guido D’Arezzo para desarrollar las bases del sistema de notación musical que hoy en día conocemos; esa línea de letra comienza diciendo “Famuli Tuorum” que se traduce algo así como “siervos tuyos”… de ahí que Fa sea la cuarta nota de la escala diatónica principal: Do Re Mi Fa).
¿Has tocado ese acorde con tus ojos abiertos y luego con tus ojos cerrados?
¿Lo has tocado mientras respiras profundamente?
¿Lo has tocado mientras retienes tu respiración?
¿Lo has tocado con la dinámica de ppp y luego en fff ?
¿Has tocado ese acorde en tu instrumento alguna vez y lo has dejado resonar completamente hasta que su sonido se apague por completo? (Recuerdo cuando comencé a hacer esto con mi guitarra hace muchos años mientras estaba solo en mi cuarto y no había ruido…me pareció algo fascinante).
Y las preguntas y sus variantes en torno a esto pudieran continuar y continuar…
Lo que tal vez estoy tratando de decir, es que hay una sensación fascinante cuando te cuestionas acerca del porqué te gusta algo específico, en este caso un acorde. En cierta manera, cuando descubres aquello que resuena contigo comienzas a descubrirte a ti mismo. ¡Imagínate cuánta información pudiéramos obtener de nosotros mismos si indagáramos más acerca de las razones por las cuales nos gusta cierto estilo de música, cierta melodía, cierta letra, cierta mezcla, cierta masterización, cierto acorde.
Actualmente me encuentro obsesionado con una canción de Lizzy McAlpine que se llama “A Little Bit of Everything”. Creo que aunque parara de escucharla en estos momentos, aun así sería mi canción más escuchada en mi “Spotify Wrapped 2024” jajaja… Estos días la he escuchado con los audífonos que mezclo, en las bocinas de mi estudio, en los AirPods, en los dos carros que tenemos, en las bocinas de mi computadora, en las bocinas de mi celular y en el dispositivo “bluetooth” que tenemos en el comedor de la casa. La he escuchado con mis ojos abiertos y con mis ojos cerrados, solo y acompañado, la he escuchado mientras leo la letra, y he investigado quién la compuso y resulta que es una canción que se escribió ya hace muchos años y en realidad esta versión de Lizzy McAlpine es un cover. Estos días comenzaré a tocarla en mi guitarra y seguramente en el piano. Y quizá a este punto ya estés pensando que en realidad sí estoy obsesionado jajaja… Pero algo sucedió dentro de mí desde la primera vez que la escuché y siento que me está enseñando algo más acerca de mí como músico y como persona que no conocía o que tal vez estaba ignorando.
Lo mismo me pasó cuando escuché por primera vez la canción de “September Grass” de James Taylor. Me adentré tanto en esa canción que sin duda alguna marcó mi manera de percibir la guitarra acústica e influyó mi estilo de tocar y arreglar de una manera muy peculiar. Lo mismo me pasó cuando era un adolescente y escuché por primera vez la canción ”¿Quién Soy Yo?” De Marcos Vidal. Esta canción fue un catalizador para querer aprender a componer y conectar con otros a través de la composición. Y estos son solo un par de ejemplos de muchos que te pudiera contar.
Y sí, lo mismo me pasó cuando “descubrí” el acorde de “Fm9” y lo toqué por primera vez en mi guitarra. El arpegiar ese acorde me causaba una sensación muy única y especial. Arpegiaba las cuerdas de graves a agudas, de agudas a graves, despacio y rápido, a bajo y a alto volumen. Casi todos los días intentaba hacer diferentes “riffs” que incluyeran ese acorde. Me di cuenta que ese acorde resonaba conmigo y me hacía sentir bien, especialmente cuando lo tocaba en la guitarra. No exagero cuando digo que el haberme dado la oportunidad de adentrarme en ese acorde me ayudó a darme cuenta que podía hacer arreglos musicales de una manera diferente, usando la guitarra acústica como el instrumento principal. Me ayudó a entender que hay un choque de notas contiguas en un acorde (como la séptima con la octava y especialmente la novena con la tercera) que me causan una sensación única. Al día de hoy, ese choque de notas lo sigo empleando en diferentes arreglos y orquestaciones, y me sigue causando un gusto inexplicable cada vez que lo escucho. Ese acorde de “Fm9” me abrió la puerta a posibilidades que desconocía.
Así que, aunque es cierto que el recorrido para encontrar nuestra identidad musical es largo y tiene muchos matices y elementos diferentes, también es cierto que tal vez puede ser más sencillo de lo que pensemos...quizá puede comenzar con descubrir cuál es nuestro acorde favorito.
